Niños Asesinos

En los últimos días ha sido tema nacional la conducta de niños y adolescentes sobre diversos hechos que ponen en la palestra la forma de educar de los padres y madres: Adolescentes asesinos, adolescentes en etapa primaria que violan, adolescentes en etapa primaria que participan en actos delicuenciales, etc.

El reclamo social es que asuman el costo jurìdico que sus acciones violentas generan y a la vez, inconformidad por parte de la familia de las víctimas al no satisfacer su exigencia por las limitaciones de la acciòn legal que en el caso de adolescentes sancionan.

Ante todas èstas notas reales que sobrepasan lo deseado en la conducta de nuestros niños y jòvenes, muchos nos cuestionamos que está pasando en ellos, pero poco cuestionamos que nos està pasando a nosotros los padres y madres.

La familia deja huella indeleble en la vida y marca la esencia de toda persona. La experiencia definitoria e influyente en la vida del niño y la niña dentro de casa está por encima de otras influencias de cualquier institución o grupo social pueda dar, por eso es muy importante la educaciòn que se brinda en el hogar hasta los dièz años de edad, etapa en que dejan de ser niños o niñas para convertirse en adolescentes.

La vida en casa, es la primera esfera de gobierno que conocen los hijos, allì se empieza a conocer las reglas de la convivencia con principios y valores. El respeto y la consideración por el otro o la intolerancia y el irrespeto son dentro algunos de los aspectos de la vida del ser humano, que mucho tiene que ver con lo vivido y aprendido en el laboratorio familiar, entonces ¿debemos culpar a los niños y adolescentes solamente o tambièn debemos asumir como padres nuestras fallas?

Como contexto natural y original y como ambiente fundamental y definitorio està el hogar. Ni la escuela, ni la universidad, ni ningún otro centro educativo pueden sustituir la riqueza, potencialidad y versatilidad que proporciona la vida en familia. Es la dinámica de la vida al interior de ella la que deja huella. La impronta gravada a presión con caracteres indelebles, a través de mapas, modelos, actitudes y comportamientos observados y vivenciados, aprendidos y codificados a lo largo de la vida la que deja de manera impresa el proceso formativo de los futuros ciudadanos.

Los padres y madres somos los formadores naturales por excelencia y el hogar, es la escuela prima para formar personas funcionales, responsables de sí mismas, conscientes de sus necesidades y de las del otro.

Con èsta serie de reflexiones, esperamos dar una pequeña guìa y rescatar en principio el compromiso de ser padres y madres en éste proceso importante de construir ciudadanos.

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Elsa Lopez

Elsa Lopez

Elsa Lòpez Robles. 48 años, Mujer y Madre Nacì en una ciudad dónde antaño las amapolas moradas se daban en los llanos, en la ciudad de Tepic, Nayarit. Mèxico. Grandes próceres de la educación sembraron semilla en mi persona y lograron formar a una mujer con idearios de libertad y solidaridad. El libre pensamiento y el derecho a la autonomía marcaron mi personalidad, misma que reafirmé con estudios profesionales en el campo de las ciencias sociales y humanidades, siendo mis experiencias basadas 18 años en el plano político, pero siempre enfocada hacia una visión social, mismo que de 10 años a la fecha, mantengo en el campo clínico de la salud. Siempre me ha interesado el bienestar de las personas, por eso creo vehementemente que se tiene que educar en todas las vertientes: Familia, Escuela y Salud física y mental

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